Surgen las dudas en la relación: algo va mal y no se sabe si se quiere el divorcio, la separación o seguir  intentándolo.

El primer día que vienen a mi Despacho Nora y Javi están llenos de dudas y  al recibirles les digo que lo primero que tienen que tener claro, antes de iniciar un proceso de separación o divorcio y de empezar a negociar sobre temas referentes a los bienes o los hijos, es si realmente la decisión de divorciarse o separarse es una decisión firme e irrevocable.

Ambos manifiestan tener dudas y solicitan una  entrevista a solas conmigo para exponerme su situación.

Primero me entrevisto con Nora y después con Javi.

Es de  las primeras veces que nos vemos y compruebo que   Nora acude a mí, no como abogada, sino como experta en Desarrollo Personal, experta en Inteligencia Emocional y Mediadora Familiar.

Le pregunto cuales son sus preocupaciones actuales y por qué se está planteando el divorcio,

Me cuenta que ella sabe que hace mucho tiempo que siente que ya no está enamorada de Javi, su marido, que ya no le hace ilusión hacer planes con él de fin de semana o vacaciones, ya sea  solos o con los niños, y que ya no tiene deseos de contacto íntimo con él.

Además hay cosas en él que ya no soporta, como que no recoja su plato después de comer o  que se ponga a ver el fútbol, sea el día que sea y la hora que sea, sin tener en cuenta si como pareja o familia se había hecho otro plan. A él siempre le gustó el fútbol e incluso ella le acompañaba al campo y disfrutaba de esos partidos en los que gritaba cuando el equipo de su marido metía un gol. Ahora el fútbol le es indiferente.

Desde hace meses o quizás años, Javi ya no le dice si le encuentra guapa o atractiva, y da igual si va a la peluquería o se compra un traje nuevo que ella siente que es invisible para su marido. Y sin embargo, a veces cuando van por la calle, se ha dado cuenta de que se le va la mirada a las chicas jóvenes, y eso le hace sentirse vieja, gorda y fea.

Al principio, de novios y los primeros años de casados, ambos compartían las tareas de la casa, hacer la comida, etc, pero desde que nacieron los niños y ella se quedó en casa con ellos, con el permiso de maternidad y asumió no sólo el cuidado de los niños, sino de todas las tareas de la casa, él se relajó en esos temas. Después, ella se reincorporó al trabajo y cogieron una chica para que ayudara en la casa, pero aún así, él tomó distancia y ella percibe que asume muchas más responsabilidades que él. Javi ya no sabe ni cuando hay que ir a la compra, ni cuando hay que poner una lavadora o cuando fue la última vez que se cambiaron las sábanas de la cama.

Respecto a los niños, Nora sabe y así lo  manifiesta, que Javi es un buen padre, adora a sus  hijos, juega con ellos, sobre todo con el mayor a quien lleva a los entrenamientos de fútbol, pero para ella no es suficiente. Ella conoce mejor las necesidades e inquietudes de sus hijos, sabe cuando les tocan las revisiones médicas y las vacunas, conoce a todos los profesores y compañeros de clase de sus hijos, les ayuda a hacer los deberes, les prepara la ropa de gimnasia, la flauta para clase de música, conoce sus gustos para comer y para vestir.

Sea como sea el caso es que está agotada, cansada y enfadada y se está planteando el divorcio seriamente. Ella sólo quería que él estuviera PRESENTE a su lado y su sensación es que no está, que él aunque esté físicamente está ausente y no aguanta más.

Pero cuando le pregunto qué motivos tendría para seguir con Javi, Nora  me dice que  a la vez siente muchos otros sentimientos contradictorios: Aún le ama y le respeta como el padre de sus hijos. Recuerda todos los momentos buenos que vivieron, la ilusión de la boda, del nacimiento de los niños, de estrenar su casa nueva, con piscina, lo que siempre habían soñado.

Por otro lado, no quiere decepcionar a sus padres, que siempre le apoyaron en esta relación e incluso le prestaron dinero para comprarse el piso.

Además, le da mucha vergüenza lo que pensarán sus hermanas, sus amigas, las otras mamás del colegio de sus hijos, ¿le criticarán, se burlarán de ella y de sus hijos?.

Y sus hijos, pobrecillos ¿qué será de ellos, serán ya unos niños condenados al fracaso y a vivir traumatizados y excluidos?

Y para colmo, el tema económico ¿cómo va a poder Nora hacerse cargo de todo si  estando juntos Javi y ella tampoco es que les sobre tanto? Y sea como sea no quiere que sus hijos pierdan su nivel de vida.

Pero por otro lado, si sigue con él y las cosas no cambian teme entrar en una apatía y depresión en la que pierda la ilusión por vivir.

Le invito a que cierre los ojos y se imagine su futuro. Nora me dice que unos días mira al futuro y se imagina que todo vuelve a funcionar como el primer día entre Javi y ella y ve a sus hijos creciendo y estudiando felices mientras ella envejece junto a Javi en el apartamento de la playa que espera puedan comprarse cuando los niños acaben sus estudios universitarios y trabajen. Esos días se levanta con ilusiones renovadas, se vuelve a vestir y maquillar con la esperanza de volver a enamorar a su marido y despertar esa chispa que se apagó hace tiempo entre los dos, vuelve a tener motivación en su trabajo, en su casa, en las actividades de sus hijos.

Sin embargo, otros días reconoce que la llama que avivaba el fuego entre ellos se apagó y no volverá a arder, que por más que lo intente, ni ella se volverá a enamorar de Javi, ni Javi de ella y de pronto, siente que si sigue en esa situación todo le dará igual y perderá la motivación para vivir y que lo único que desea es huir, salir corriendo de esa situación que le atrapa, esa monotonía, esa apatía, esa rutina que ya odia, ese sentimiento de resentimiento hacia su marido por no haberle dado lo que ella deseaba, y sobre todo ese reproche hacia ella misma por haber permitido que pasasen los años sin decidirse a hacer lo que desde pequeña dijo que iba a hacer: ¿ cuándo dejó de oír música? ¿por qué ya no va a las clases de zumba que tanto le gustaban? ¿Por qué ya no queda con sus amigas para ese café de los viernes donde se ponían al día de todas las novedades de sus vidas, y por qué no, caía algún cotilleo de alguna compañera de la universidad? ¿Por qué ya le da igual haber engordado 10 kilos? ¿ y por qué ya no le hace ilusión cocinar para su familia y aprender recetas nuevas?¿ por qué ya no tiene aspiraciones a nivel profesional?.

Y yo le pregunto: Nora: ¿De verdad que la culpa de todo esto es de Javi, o es de los niños que le han ocupado todo su tiempo, su energía y su dedicación? , ¿o es de las circunstancias, o es de ella misma que se olvidó de vivir? .

Cuando Nora, hecha un verdadero lío de pensamientos y emociones y acudió a mí  buscando consejo, orientación y ayuda, comprendió que lo primero que iba a tener que hacer era asumir su propia responsabilidad respecto a su vida actual, le gustara o no y luego tomar la decisión de si quería divorciarse o no.

Quizás tú te encuentres en una situación similar a la de Nora y por eso acudir a un profesional podrá ayudarte a tomar la decisión.

Fd: Nuria Caballero Valentín.